
Hablamos con Ana Hurtado, diseñadora gráfica de Ormodesign, la división de Grupo Ormo especializada en producción gráfica integral.
En esta entrevista nos habla de su trayectoria profesional, de cómo es su día a día en la empresa, de su visión sobre el impacto de la inteligencia artificial en el diseño gráfico y de los retos que supone trabajar con briefings tan diversos.
Para empezar, cuéntanos un poco sobre tu trayectoria profesional. ¿Cómo llegaste al mundo del diseño y qué te llevó a formar parte de Ormodesign?
Mi base está en la comunicación audiovisual, lo que me dio una perspectiva muy clara entiendo el diseño no solo como estética, sino como una herramienta para contar historias y crear experiencias visuales con un propósito definido.
Descubrí mi pasión por el diseño gráfico trabajando en dirección de arte. Empecé a usar el entorno digital para materializar conceptos espaciales y creativos, siempre buscando esa intencionalidad geométrica y del color que tanto admiro en referentes como Wes Anderson.
Llegar a Ormodesign fue el salto de progresión profesional. En aquel momento estaba trabajando como maquetista, un rol mucho más técnico. Cuando Fran me contactó tras recibir una recomendación sobre mi trabajo, supe que era la oportunidad perfecta para unir esa precisión estructural con la estrategia creativa. Di el paso y, viendo el recorrido, tengo claro que fue la decisión correcta.
¿Cuál es tu papel dentro de Ormodesign y en qué consiste tu trabajo en el día a día?
Mi papel principal en Ormodesign es dar respuesta a las necesidades de nuestros clientes mediante soluciones creativas y estratégicas que se traducen en experiencias visuales, tanto en entornos digitales como físicos.
En mi día a día participo en los proyectos de principio a fin, desde la fase de briefing hasta el desarrollo conceptual junto al equipo creativo. Además, trabajo con grandes marcas de lujo adaptando sus campañas a diferentes formatos y proporciones, asegurando siempre que se mantenga la coherencia, la esencia y el alto nivel de exigencia de la marca original.
Como producimos internamente, mi labor también implica aterrizar todo esto a la realidad física. Me encargo de la revisión técnica, el preflight y el cierre de artes finales en alta resolución, garantizando que el diseño en pantalla se fabrique después con una calidad impecable.
Trabajas con clientes de sectores muy diferentes. ¿Cómo vives esta diversidad y qué supone para ti enfrentarte a necesidades y objetivos tan distintos?
Lo vivo como un reto constante y muy estimulante. Trabajar con sectores tan diferentes hace que la rutina no exista en mi día a día. Es un entorno muy dinámico que me exige tener una gran agilidad mental, ya que constantemente estoy transitando entre conceptualizar estrategias puramente creativas y resolver aspectos técnicos de producción.
Aunque requiere mucha capacidad de adaptación, esta diversidad es exactamente lo que enriquece mi trabajo. Me permite no encasillarme, mantener siempre una perspectiva fresca y encontrar soluciones cruzadas que quizás no vería si trabajara en un solo sector. Al final, enfrentarte a necesidades y objetivos tan distintos te obliga a salir de la zona de confort y te convierte en una profesional mucho más versátil y resolutiva.
En Ormodesign contáis con producción in-house y una relación muy directa con el resto de equipos. ¿Qué ventajas tiene para ti trabajar en un entorno tan inmediato y conectado con la producción?
Poder acompañar un producto gráfico durante todo su proceso es un aprendizaje constante para mí. Ver nacer una idea desde el primer concepto y seguir su evolución hasta convertirse en la pieza perfecta que el cliente necesita es una experiencia muy satisfactoria.
Tener el privilegio de contar con producción in-house me convierte en una profesional mucho más experta y resolutiva. Me aporta una visión técnica real que difícilmente consigo si solo diseño frente a una pantalla. Además, el día a día me enseña que no siempre todo cuadra a la primera. Poder detectar cualquier desajuste técnico in situ y solucionarlo gracias a la comunicación directa con el equipo de producción enriquece muchísimo mis conocimientos.
Esa inmediatez facilita enormemente nuestra operativa, agiliza los tiempos de respuesta y nos asegura que el resultado final cumpla con las expectativas más altas.
La creatividad es una parte fundamental de vuestro trabajo. ¿Qué importancia tiene para ti dentro del proceso de diseño y cómo consigues mantenerla viva en el día a día?
Para mí, la creatividad es la base de absolutamente todo. Sin ella, el diseño corre el riesgo de quedarse en algo plano o de convertirse en una repetición de lo que ya está visto. Es precisamente ese enfoque creativo lo que aporta originalidad y convierte cualquier proyecto en una verdadera experiencia visual.
Para mantener esa creatividad viva, creo que es vital estar siempre a la vanguardia. Hago mucho trabajo de campo, no solo durante mi jornada laboral, sino también en mi tiempo libre. El diseño me apasiona de verdad, así que disfruto muchísimo investigando las últimas tendencias, explorando nuevos referentes y probando las plataformas tecnológicas más recientes.
Todo este aprendizaje lo pongo a prueba primero en mis proyectos personales. Así, cuando llega un nuevo reto para un cliente, estoy deseando aplicar esos recursos y técnicas frescas, siempre y cuando encajen con el concepto que queremos comunicar. Precisamente por esa voluntad de estar siempre actualizada, entiendo la inteligencia artificial como una tendencia clave del sector y la utilizo como un recurso técnico más. Es una herramienta fantástica para optimizar los flujos de producción gráfica y llevar mis propuestas un paso más allá.
La inteligencia artificial está transformando el panorama del diseño y la comunicación visual. Como diseñadora gráfica, ¿cómo vives esta evolución y qué oportunidades y retos crees que plantea para la profesión?
Vivo esta evolución con mucha curiosidad. Para mí supone un salto tecnológico brutal que nos abre muchísimas puertas en la profesión. La gran oportunidad que nos da la inteligencia artificial es la optimización de los flujos de producción. Contar con herramientas que me ayudan a escalar imágenes con una calidad increíble o a generar recursos visuales de apoyo me permite ahorrar mucho tiempo en tareas mecánicas.
Gracias a esto, puedo dedicar toda mi energía a lo que realmente aporta valor al cliente, que es pensar la estrategia global y desarrollar el concepto creativo.
Por otro lado, creo que el mayor reto al que nos enfrentamos es el miedo a que estas herramientas nos sustituyan. Sin embargo, la inteligencia artificial no funciona sola ni tiene criterio propio. Necesita el buen gusto, el ojo técnico y la dirección de arte de una profesional para que el resultado final tenga alma y cumpla un objetivo real. El verdadero desafío está en aprender a dominar estas plataformas, saber cómo guiar la herramienta y usar sus resultados como materia prima para seguir creando experiencias visuales únicas.
¿De qué manera se está integrando la inteligencia artificial en los procesos de trabajo de Ormodesign y cómo puede ayudar a potenciar la creatividad, la eficiencia o la innovación en los proyectos?
En Ormodesign hemos adoptado la inteligencia artificial como un aliado en nuestro día a día. Lejos de verla como una amenaza, la hemos integrado en diferentes fases de nuestro flujo de trabajo para ser mucho más ágiles y precisos en la respuesta que damos a los clientes.
A la hora de bocetar ideas o buscar referencias visuales rápidas, el uso de plataformas como especificas para el sector, me permite visualizar y materializar conceptos en etapas muy tempranas del proyecto. Esto agiliza muchísimo la fase de ideación junto al equipo creativo. Además, en la parte más técnica utilizo escaladores de imagen mediante inteligencia artificial. Me ayuda a mejorar la resolución de ciertos archivos para garantizar que, cuando esa campaña de lujo pase a producción física y se imprima a gran formato, la calidad sea absolutamente impecable.
Al final, integrar estas tecnologías potencia nuestra eficiencia de una forma increíble y tiene un impacto directo en la estrategia. Al reducir el tiempo que invierto en procesos mecánicos o en pruebas iniciales de concepto, puedo dedicar mucha más energía a pensar estratégicamente cada proyecto. Me permite asegurar que la propuesta visual no solo sea estéticamente perfecta, sino que tenga un sentido de marca profundo y ofrezca una experiencia verdaderamente innovadora.
¿Qué papel juega la coordinación entre los equipos de Ormodesign —cuentas, diseño y producción— en el éxito de los proyectos?
La coordinación entre departamentos es absolutamente imprescindible. Cada proyecto es exactamente igual que una planta. Para que crezca y florezca no sirve solo con ponerla en la tierra. Necesitas una buena semilla, sustrato, arena, agua y muchísima constancia.
En Ormodesign funcionamos tal cual. El equipo de cuentas es quien trae esa semilla inicial, porque son los que entienden a la perfección qué necesita el cliente. Luego entramos en juego desde diseño aportando el sustrato, regando la idea con mucha estrategia y creatividad visual. Y finalmente el equipo de producción es esa base constante que asegura que todo eche raíces y se haga tangible.
Si nos falta uno solo de esos elementos, el proyecto simplemente no sale igual de bien. Ese trabajo en equipo tan cercano y esa comunicación constante es lo que realmente consolida el éxito de todo lo que hacemos.
Recientemente participaste en el proyecto Cançonarres junto con 3Cat, trabajando desde el estudio creativo del grupo, Ormohub. ¿Cuál fue tu papel dentro del proyecto y qué nos puedes contar de esta experiencia?
Participar en Cançonarres ha sido uno de esos proyectos que te dejan huella. A nivel personal me hizo muchísima ilusión reconectar con mi origen en la comunicación audiovisual, pero me ha encantado abordarlo aportando la madurez y la visión estratégica que tengo ahora como diseñadora.
En esta ocasión viví el formato televisivo desde Ormohub. Mi foco no estaba en el set de rodaje, sino en construir toda la experiencia visual que el espectador ve en pantalla. Me encargué de definir la identidad gráfica tomando decisiones clave como el diseño integral del logotipo, la selección tipográfica y el código de color que representaba a cada grupo.
Poder darle forma y alma a un proyecto tan potente junto a 3Cat ha enriquecido muchísimo mi trayectoria. Ha sido un reto fascinante donde he podido unir dos mundos que me apasionan y espero de verdad que vengan muchos más trabajos de esta magnitud.
Este año Grupo Ormo celebra su 70º aniversario. ¿Qué significa para ti formar parte de una empresa con una trayectoria tan consolidada?
Formar parte de Grupo Ormo en su 70 aniversario es una oportunidad gigante para mí. Hablamos de una empresa líder con una trayectoria enorme que abarca desde el sector editorial hasta el diseño y la producción. Esa experiencia acumulada a lo largo de las décadas aporta una solidez indiscutible que se respira en cada proyecto.
Lo que me parece más interesante es que a pesar de tener tanta historia es un grupo que se mantiene siempre a la vanguardia. No se han quedado anclados en el pasado sino que apuestan de forma muy real por el talento joven, software vanguardista, maquinaria de ultima generación… Valoran muchísimo que entremos con nuevas ideas y que aportemos visiones frescas que sumen al negocio.
Para mí es el entorno ideal porque me permite aportar mi estrategia y mi forma de entender el diseño dentro de una estructura súper consolidada. Es un orgullo enorme poder desarrollarme profesionalmente en un lugar que respeta tanto su legado pero que al mismo tiempo tiene la mirada puesta en la innovación constante.
¿Qué destacarías de Grupo Ormo como lugar para desarrollar una carrera profesional dentro del sector creativo y de la producción gráfica?
Lo que destacaría de Grupo Ormo es que funciona como una escuela real donde la creatividad y la técnica van siempre de la mano. Cada proyecto es un aprendizaje constante porque aquí el diseño no se queda en la pantalla, sino que nos involucramos en todo el proceso hasta llegar a la producción final. Es un privilegio trabajar en un entorno donde no solo diseñas, sino que entiendes cómo se ejecutan y se materializan las piezas en gran formato.
Al final, la exigencia técnica de nuestra producción es el mejor máster posible. La empresa apuesta por integrar la última tecnología y nos da el ecosistema necesario para que estemos siempre al día, lo cual convierte el día a día en un entorno de crecimiento continuo. Es una relación en la que todos ganamos.
Después de todos estos años y proyectos, ¿hay alguno que recuerdes con especial cariño? ¿Qué lo hizo tan especial para ti?
Es difícil elegir solo uno después de tanto tiempo, pero sin duda el proyecto de Swatch con Mariscal es uno de los que recuerdo con más cariño. Fue muy especial ver cómo un trabajo que empecé desde el concepto y que vi crecer paso a paso en el estudio terminó siendo reconocido por el propio Mariscal, que compartió el resultado en sus redes sociales.
Ver que una pieza que tú has ayudado a materializar conecta con referentes del sector y con marcas tan icónicas como Swatch es una satisfacción enorme. Ese tipo de reconocimiento no es solo un orgullo personal, sino la confirmación de que el trabajo estratégico y técnico que hacemos tiene un impacto real. Fue una experiencia increíblemente inspiradora y, desde luego, lo único que me genera es muchísima hambre de seguir afrontando retos igual de potentes.
Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad de destacar que el mas especial es Grupo Ormo, ya que ha sido el lugar donde mi forma de entender el diseño terminó de construirse.



