
Núria Pujol es Chief Financial Officer de Grupo Ormo, donde supervisa el área financiera y contable y participa activamente en la gestión de Recursos Humanos. Vinculada a la empresa desde hace años, ha vivido de cerca su evolución y ha asumido el relevo generacional dentro de la compañía, continuando el camino iniciado por su padre. En esta entrevista, nos habla de su trayectoria, de los retos que implica gestionar un grupo en constante evolución y de lo que significa formar parte de una empresa que este año celebra 70 años de historia.
Para empezar, ¿cómo fueron tus inicios en Grupo Ormo y cómo ha evolucionado tu papel dentro de la empresa a lo largo de los años?
Empecé ayudando en administración unas horas al día mientras todavía estaba terminando la carrera y, una vez finalicé mis estudios, ya me incorporé en horario de mañana.
En aquel momento no coincidía prácticamente con mi padre, ya que él trabajaba en una farmacéutica y por las tardes se encargaba de llevar la contabilidad de Ormograf. Por suerte para los dos, coincidimos físicamente muy pocos años en la empresa: cuando yo me iba, él entraba.
A partir de ahí fui asumiendo cada vez más responsabilidades y mi papel ha ido evolucionando con la propia empresa. Empecé desde una vertiente mucho más administrativa y, con los años, he ido incorporando la parte financiera, contable, de Recursos Humanos y una visión cada vez más global del grupo.
Actualmente eres Chief Financial Officer de Grupo Ormo. ¿Cuáles son tus principales responsabilidades y cómo es tu día a día al frente del área financiera?
Al ser en realidad una empresa familiar y de nuestra dimensión, acabas haciendo diferentes tareas que en otras empresas corresponderían a departamentos e incluso a personas distintas.
En mi día a día reviso bancos, preparo pagos y cobros, contabilizo facturas, preparo documentación para licitaciones, reviso las nóminas a final de mes y también diferentes temas relacionados con el personal.
Es un trabajo aparentemente cíclico, porque cada mes hay una serie de tareas que se repiten, pero en realidad está lleno de variaciones. Siempre aparece algo diferente que requiere atención, y creo que precisamente esa variedad es una de las cosas que hace que el trabajo sea interesante.
Además de la gestión financiera y contable, tienes un papel importante en el área de Recursos Humanos. ¿Cómo se relacionan ambas áreas y qué importancia tiene para ti la gestión de las personas dentro de la empresa?
Son dos áreas que están muy conectadas, especialmente en una empresa como la nuestra.
En Recursos Humanos he aprendido, por ejemplo, a “leer” las nóminas y saber interpretarlas para poder ayudar a mis compañeros. Hice un curso de Relaciones Laborales y actualmente reviso la gestión de los marcajes y las diferentes variables que pueden aparecer a final de mes: comisiones, horas extras, bajas, etc., además de preparar los pagos.
Pero más allá de la parte administrativa, me gusta poder ayudar cuando algún compañero o compañera tiene un problema o necesita resolver alguna cuestión. Al final, detrás de cualquier empresa están las personas, y conocerlas y poder darles respuesta también forma parte de mi trabajo.
Desde el área financiera, ¿qué retos supone acompañar el crecimiento y la evolución de un grupo formado actualmente por diferentes empresas y áreas de actividad?
Desde fuera, a veces puede parecer que todo está muy diversificado y que no hay demasiada relación entre las diferentes empresas o áreas. Pero cuando estás dentro descubres que, en realidad, todas están conectadas y que existen muchas sinergias que ayudan en el día a día.
El reto está precisamente en ser capaz de tener esa visión de conjunto y, al mismo tiempo, conocer las particularidades de cada actividad. Cuando el grupo crece y evoluciona, también lo hacen las necesidades de control, coordinación y planificación.
Desde el área financiera tenemos que acompañar ese crecimiento intentando que la estructura y los procesos evolucionen al mismo ritmo que lo hace el grupo.
Tu posición te permite tener una visión transversal de Grupo Ormo y conocer de cerca el funcionamiento de sus diferentes empresas. ¿Qué importancia tiene esta visión global a la hora de tomar decisiones y acompañar el día a día del grupo?
Para mí es fundamental. Precisamente porque las diferentes empresas están conectadas, muchas veces una decisión que se toma en un área acaba teniendo repercusión en otra.
Tener una visión global te permite entender mejor estas conexiones, aprovechar las sinergias y, sobre todo, tomar decisiones pensando en el conjunto y no únicamente en una empresa o departamento.
Además, en una empresa familiar y de nuestro tamaño, es difícil trabajar de forma totalmente compartimentada. Necesitas conocer qué está pasando en las diferentes áreas para poder anticiparte y ayudar allí donde haga falta.
Grupo Ormo es una empresa familiar y tú formas parte de una nueva generación que ha continuado el camino iniciado por tu padre. ¿Cómo ha influido esta vinculación familiar en tu manera de entender tu trabajo y tu responsabilidad dentro de la empresa?
Creo que una empresa familiar siempre brinda una confianza muy especial cuando un trabajador propone incorporar a un familiar directo, como fue mi caso cuando mi padre me propuso incorporarme.
Esa confianza se agradece y se valora, pero también genera un vínculo de responsabilidad personal que va más allá del ámbito estrictamente laboral. Sabes que estás entrando en un proyecto que para otra persona de tu familia ha significado muchos años de trabajo y esfuerzo.
Al mismo tiempo, creo que formar parte de una empresa familiar no significa limitarse a continuar haciendo lo mismo. Hay que ser capaz de aportar, evolucionar y encontrar tu propia manera de hacer las cosas, manteniendo aquello que forma parte de la esencia de la empresa.
Has vivido de cerca diferentes etapas y transformaciones de Grupo Ormo. ¿Qué cambios destacarías especialmente en la forma de trabajar y gestionar la empresa respecto a cuando comenzaste?
He tenido la suerte de trabajar con las tres generaciones Ortiz e incluso, dentro de la tercera generación, hubo un tiempo en el que coincidieron dos hermanos.
Cada generación es distinta y tiene su propia manera de entender y gestionar la empresa, aunque creo que el ADN Ortiz es muy potente y nadie duda de cuáles son sus orígenes.
Han sabido gestionar la empresa, hacerla crecer, pero también dejar atrás determinadas partes del negocio cuando mantenerlas suponía un lastre. Y, sobre todo, siempre han tenido una visión de futuro y de crecimiento.
Si tuviera que resumirlo en una frase, sería precisamente una que creo que define muy bien esta manera de hacer: “sí podemos”.
Este 2026 Grupo Ormo cumple 70 años. ¿Qué significa para ti alcanzar esta cifra y formar parte de una empresa con una trayectoria tan extensa?
Es un orgullo llegar a los 70 años de trayectoria. No muchas pymes en este país pueden contar con una historia tan extensa.
Pero creo que el mérito no está únicamente en llegar hasta aquí, sino en haber sabido llevar el timón durante 70 años y tener claro el destino. El entorno, el mercado y las formas de trabajar han cambiado muchísimo, y mantenerse durante tanto tiempo requiere saber adaptarse sin perder el rumbo.
Para mí, además, tiene un significado especial por la vinculación familiar y por haber podido vivir una parte de esta historia desde dentro.
Desde tu perspectiva, ¿cuáles crees que han sido las claves que han permitido a Grupo Ormo mantenerse durante 70 años y adaptarse a los cambios del mercado?
Creo que el lema principal es siempre decir “sí”.
No hacerse pequeño en los malos momentos, sino creer en la empresa y en su futuro. Tener la capacidad de afrontar los momentos complicados pensando que hay una salida y que siempre se puede encontrar una manera de avanzar.
Y también saber rectificar. Si un camino no funciona, hay que saber dar un paso atrás y tirar por otro. A veces crecer también significa saber qué cosas hay que dejar atrás.
Creo que esa combinación de ambición, capacidad de adaptación y confianza en el futuro ha sido fundamental para llegar hasta aquí.
En una empresa con profesionales que llevan muchos años formando parte del equipo y nuevas incorporaciones que aportan otras perspectivas, ¿cómo ves la convivencia entre experiencia y talento joven?
Es muy positiva. Siempre es bueno escuchar a ambos mundos, porque cada uno aporta algo diferente.
La experiencia aporta conocimiento, perspectiva y una manera de entender la empresa que solo se consigue con los años. Y las nuevas generaciones aportan otras visiones, nuevas formas de trabajar y, muchas veces, una mirada diferente sobre cosas que nosotros damos por hechas.
Creo que con la unión de ambas experiencias y visiones se consigue llegar más lejos. No se trata de elegir entre una y otra, sino de conseguir que se complementen.
Para terminar, después de tantos años vinculada a Grupo Ormo, ¿qué es lo que más valoras de formar parte de esta historia y qué te gustaría que siguiera formando parte de ella durante los próximos años?
Lo que más valoro es precisamente formar parte de una historia que empezó mucho antes de que yo llegara y que espero que continúe durante muchos años más.
Y, sobre todo, me gusta que cada año aparezcan nuevos retos. Retos que nos obligan a seguir aprendiendo, a intentar crecer y a mejorar procesos y formas de trabajar. Creo que no hay que dar nunca nada por hecho, ni siquiera después de 70 años.
De cara al futuro, me gustaría que siguiera existiendo precisamente eso: las ganas de avanzar, de mejorar y de buscar nuevos caminos, manteniendo al mismo tiempo el ADN que ha permitido a Grupo Ormo llegar hasta sus 70 años.



